sábado, 28 de abril de 2012

Hay que hacer constar las cosas

Como llevo algún tiempo sin tiempo y como este tiempo está preñado de acontecimientos infamantes camuflados por términos equívocos, veo necesario hacer constar que esta política podadora de derechos laborales y servicios del Gobierno (política visible incluso para aquellos que niegan o nieguen que se poden derechos laborales y servicios sociales, políica, por tanto, invisible para quienes estén privados de vista o tengan perturbadas sus facultades visuales) se está introduciendo merced, entre otras cosas, a la perversión del lenguaje. 





Así que alerta.

lunes, 2 de abril de 2012

Desidia informativa: el Igantibe (inmunoglobulina específica)

El Igantibe es un medicamento comercializado por Grifols, una multinacional farmacéutica especializada en la elaboración y comercialización de hemoderivados. El principio activo del Igantibe es una inmunoglobulina específica anti hepatitis B, clasificada entre los estimulantes de la inmunidad contra esta enfermedad infecciosa. Se presenta en forma inyectable; en una ampolla de 5 ml, que contiene 1000 unidades de inmunoglobulina o en otras dosificaciones.
La ampolla de 5 ml y 1000 unidades (incluye una jeringuilla) tenía un precio de venta al público (PVP) de 138,72 euros hasta hace apenas un mes. Ahora ese mismo producto de la multinacional Grifols tiene un PVP de 295,27 euros, más de un 100% sobre el precio anterior. Aparentemente se trata de un cambio de medicamento: no sólo cambiaron el precio, sino también su código nacional (antes 708958, ahora 652785) y puede que (un servidor no está seguro) su nombre comercial: ahora se llama Igantibe y antes se le denominaba con el nombre del principio activo a secas. Véalo el amable lector en esta foto de la web del vademecum on line que también podrá ver si se presiona estas líneas.

¿Por qué ha ocurrido esto? Un servidor no lo sabe.
Así como la casualidad le ha brindado esta información, el principal elemento exigible ante este hecho: el motivo de un alza del precio, le resulta absolutamente desconocido. Un servidor sabe, sin embargo, que esta inusitada alza en el precio no tiene contrapartidas, es decir: hasta el momento el principio activo del Igantibe no se cuenta entre los medicamentos genéricos. Sabe también, como cualquiera sabrá, que el incremento lo sufre tanto el beneficiario de los servicios sanitarios y como el servicio de salud público o la mutualidad a la que esté adscrito. En otras palabras: ambos (el paciente que necesite el Igantibe y su servicio de salud) copagarán el incremento de más de un 100% que ha realizado Grifols. Cambiemos las palabras otra vez: paciente y servicio de salud serán más pobres al adquirir Igantibe.
Es necesario insistir, aun a costa de caer en la monserga, en que el Igantibe se copaga: su precio lo sufraga el beneficiario y el sistema de salud al que esté adscrito, y si sube su precio sube para ambos.
Esto es sólo un ejemplo. Es de lo que un servidor se ha enterado.
Habría que saber si existen otros ejemplos como el Igantibe, otros medicamentos que hayan experimentado alzas en sus precios en las últimas semanas, si las empresas que los comercializan compensan tales alzas con la cesión de su patente para el mercado de los genéricos o si permanecen así: más caros y únicos. Si se trata de esto último el sistema de salud peligra por el gasto farmacéutico, pero no precisamente porque tenga beneficiarios derrochadores e instalados en la cultura del todo gratis. Esto es una añagaza mendaz e inconsistente: cualquiera sabe, incluidos los que niegan la mayor al respecto, que los medicamentos no son gratis y que quienes los adquieren los pagan o los han pagado en algún momento, sean estos hospitales enteros o usuarios pensionistas.
Asimismo, habría que saber por qué el Igantibe se ha de pagar más de un 100% más caro ahora, cuando desde 2005, que es hasta cuando un servidor tiene noticia, su precio no ha subido, sino todo lo contrario. Y, naturalmente, si este incremento tiene que ver con las actuaciones que ministros del Estado y consejeros autonómicos han llevado a cabo a este respecto recientemente. Estos no subieron los precios, pero bien pudieron propiciar que ello fuese posible.
A saber.


17-VI-12
Y ya sabemos algo más:






E, inexplicablemente, pese al alza en el precio del Igantibe y a saber cuántos más hemoderivados de la marca Grifols, el presidente de esta empresa se profiere este lamento:

La única razón que puede haber para que no sobreviva Grifols con semejante alza den los precios de sus productos estará en quien la dirige o en quien la administra, porque quien los necesita no puede evitar necesitarlos y está abocado a adquirirlos al precio que sea, y en Grifols lo saben.

Y si no es así, que lo expliquen.


martes, 6 de marzo de 2012

Y sólo un tweet más del mismo

Multar a un mendigo con 1500 euros es tan absurdo como obvio el hecho de que si éste tuviera 1500 euros no se vería en la necesidad de mendigar. Si a ello añadimos que en Valladolid han aprobado una ordenanza que proscribe la mendicidad y la castiga con multas de hasta 1500 euros el sentido común nos llevaría a interesarnos por saber quiénes son las personas que promueven estas absurdas sanciones a personas que no tienen para pagarlas.
Hoy dejo en este post constancia de un tweet de ese director de importante periódico nacional llamado Pedro J. Ramírez (P.J.), que indignado ante el hecho mentado ha pronunciado digitalmente (pinche aquí quien quisiera verlo o confórmese con esta foto):


En el mentado tweet nos enlaza con la noticia glosada por él, a la que puede acceder el amable lector pinchando aquí o ver la foto que reproduzco.


La cosa es para indignarse, desde luego.
Sin embargo El Mundo y P.J., a los que no se pretende restar mérito alguno por denunciar tan injusto atropello, puesto que reservan un generoso espacio en su importante periódico para manifestar con toda contundencia cuán inicua es la medida tomada por el consistorio de Valladolid... Sin embargo, decimos, no mencionan el nombre de la máxima autoridad municipal, el alcalde León de la Riva, hasta llegado el décimo párrafo. Asimismo, quienquiera que lea esta noticia-denuncia y no sea de Valladolid ni conozca quien manda allí en el ayuntamiento no sabrá hasta el octavo párrafo que el Partido Popular (PP) es el partido que tiene la mayoría, y por lo tanto son los del PP los que elaboraron y aprobaron esa ordenanza (a no ser que se omita algún conjunto de circunstancias o hechos que hagan que la mayoría municipal elegida no sea responsable de ello).


Bien, se supone que esto -la responsabilidad de León de la Riva y de los concejales del PP en la elaboración de esta ordenanza- tiene interés periodístico y que debiera destacarse en el titular, mencionando el grupo político mayoritario en el consistorio y el nombre del egregio alcalde de Valladolid. Siendo esto así ¿por qué los condenan al anonimato en el octavo y décimo párrafo? ¿Acaso es por impericia de un becario bisoño?
Lo cierto es que P.J. tampoco lo menciona en este tweet, ni en los anteriores ni en los siguientes.
Por su puesto el hecho de que El Mundo sea un periódico tan importante y P.J. su director descarta automáticamente la idea que León de la Riva y sus concejales del PP hayan sido relegados respectivamente al décimo y al octavo párrafo a propósito, o sea: siguiendo la directriz de una persona con responsabilidad en el periódico. La responsabilidad de un redactor sobre un becario, la de un jefe de redacción sobre un redactor, la de un director sobre un jefe de redacción, todas ellas han de ser profesionales y no pueden tirar a la papelera del décimo y del octavo párrafo a León de la Riva y a los concejales del PP. Eso, aparte de un desprecio para el alcalde y los ediles, contraviene la buena práctica informativa: vendría a ser algo así como valerse de aquel principio enunciado por Walter Burns, el jefe del insigne reportero Hildy Johnson cuando dijo "¿Y quién demonios va a leer el segundo párrafo?" (Primera Plana, Billy Wilder). Y, en fin, si nadie lee el segundo párrafo, como sostuvo Walter Burns,  todo lo escrito más allá de él (el tercero y los siguientes) apenas será silencio.
Y descartando lo anterior tampoco se puede dar crédito a la idea de que los hechos de ciertos partidos políticos o ciertas personas puedan ser pronunciados con sordina en El Mundo. P.J. nos ha disuadido en numerosas ocasiones de esta sospecha: se ha referido a Urdangarín y a la Infanta sin reparar en que pertenecen a la familia real. Ayer, sin ir más lejos, atribuía a un verbo (no sabemos si en cuanto a categoría gramatical o en cuanto a su contenido léxico) el hecho de que la Infanta no fuese requerida en el juzgado para declarar sobre los presuntos delitos de su marido. Esto es todo un ejemplo de la templanza periodística de El Mundo.
No. Sin duda relegar a los concejales del PP y a León de la Riva a los párrafos octavo y décimo ha sido un error achacable a esta actualidad que nos agota a todos.

lunes, 5 de marzo de 2012

De "verbos exculpatorios" y otras perversiones del lenguaje.

Y el Verbo se hizo carne. Citaré a continuación un texto (que el amable lector puede leer íntegramente, si lo desea, pinchando aquí) en el que se explica el significado de esta abstrusa expresión para las mentes poco dadas a discernimientos divinos. He aquí la cita:

<< La afirmación del Evangelio de San Juan: “Y el Verbo se hizo carne” (Jn 1,14) nos anuncia quién es en realidad Jesucristo. Su identidad es divina. Él es “de la misma naturaleza que el Padre”. Es el Verbo, la Palabra de Dios, “el resplandor de su gloria y la impronta de su esencia” (Hb 1,3). >>

Viene esto al caso porque un conocido director de un importante periódico nacional (importancia esta que no entraremos a analizar aún, todavía) ha pronunciado digitalmente en Twitter lo siguiente (véalo, si quiere, en el original, pinchando aquí):


Observémoslo bien porque podemos estar ante la constatación de un hallazgo verbal de primera magnitud: el verbo exculpatorio. Pedro J. Ramírez (P.J.) se refiere al verbo "estigmatizar" y su tweet con una noticia: esta que, pinchando, pueden leer íntegramente. En ella se explica más o menos claramente por qué la Infanta Cristina no fue requerida para declarar; no repetiré las razones: son razones de juez. No ve indicios, no consta en la documentación incautada, etc. Sólo la inculparía el hecho de ser esposa de Urdangarín. Siendo el matrimonio una vinculación muy estrecha no implica que haya una identidad presuntamente delictiva entre los cónyuges, sean estos de reales familias o de villanos linajes con capas aguaceras y cuchillos cachicuernos. Eso parece pensar el juez; no con las mismas palabras, o tal vez sí, a saber.
Y he aquí que aparece el verbo exculpatorio o como dice P.J. el mismo verbo con el que se exculpó a Glez. (sic, no vaya a ser) Castro (el juez) decide no imputar a la Infanta para "no estigmatizarla".
De nada le vale a P.J. que en la documentación requerida no conste referencia alguna a la Infanta. Así lo explica el periódico que dirige. No, es el verbo "estigmatizar" lo que atrae su atención, y el hecho de que con ese verbo se exculpara a Glez. que vaya usted a saber quién es el tal Glez. ¿Será González, ese que decían que era Pte. del Gobierno?
Tal vez debiéramos remitirnos a otro antecedente más claro, el de Ana Mato, su marido y su Jaguar. Recuerde el amable lector lo que dio que hablar tal cosa pinchando aquí o simplemente echando un vistazo a esta foto.


Y siendo Ana Mato Ministra de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad del Gobierno de España, y habiéndose beneficiado de la presunción de inocencia, es decir: de no haber aprovechado nada de lo que presuntamente haya trincado su cónyuge, implicado en la trama Gürtel, y estando ahora, a pesar de todo, libre de estigmas, digo yo ¿no tiene la Infanta también derecho a tal presunción?
Es evidente que P.J. ve algo más que los que somos ciudadanos de a pie en ese verbo exculpatorio o en esos estigmas. En cualquier caso parece que tanto Ana Mato como la Infanta no están imputadas por no haber habido pruebas que las inculpen, y ello debería bastar tanto a P.J. como a los demás. Pero la exégesis moral de una obviedad pronunciada por un juez, a saber: decir que no llama a declarar a la infanta porque ello no reportaría más que su estigmatización, se tansforman en una insinuación en las palabras de P.J.: la de que no la llaman a declarar por ser quien es. Y todo a pesar de que él, como juez,  dice que no hay pruebas que la inculpen.
Y esto lo la hace P.J. por ser quien es, naturalmente.

jueves, 1 de marzo de 2012

Y de cómo enervar extendiendo la ira.

Procede de Twitter, pero ni a escaramuza llega. Se trata de un tweet de Pedro J. Ramírez (P.J.) en su línea muy suya, alejada del oficio que ostenta o simula ostentar. El tweet es este que en lazo para certificar su existencia y autoría, y que pego en el presente post para evitar el vaivén webero que puede desconcentrar a las percepciones nostálgicas del papel.


En las repuestas vemos que la sibilina edificación argumental de este egregio director de periódico, dirigida a las emociones, no cala en todas las personas. Quienes sucumben pueden que lo hagan por su adhesión a las afirmaciones de este propagandista, del que no negamos cierto dominio de la labia -no de la retórica. A lo mejor piensan así, pero coincidir con Pedro J. en tachar de mezquindad e insensibilidad algo que no consta que haya sucedido, a saber: que CCOO y UGT desoyeron a quienes piden que se preserve el 11M para recordar a las víctimas. Según el diccionario de la RAE "desoír" significa "desatender" o "dejar de oír" y para que CCOO y UGT desoyeran a quién P. J. supone que desoyeron, estos (los que fueron desoídos según P.J.) tuvieron que haber sido oídos en algún momento por CCOO y UGT, esto no consta en ninguna parte.
Siendo esto así, ¿qué necesidad tiene P.J. de alentar un conflicto si su causa no se ha producido?
Pues la clave está en este tweet suyo que he enlazado y reproducido: provocar que alguien diga, por ejemplo: "esos sólo escuchan a quien les subvenciona" o "no es justo que se les quiten a las víctimas la posibilidad de homenajear a sus familiares y amigos". Son ejemplos, ninguno de ellos es verificable ni objetivable, ninguno es información, ninguno responde a la pregunta. Además, la pregunta no busca una respuesta, sino una reacción visceral, una descarga de odio, un exabrupto, un cabreo... P.J. quiere un público cabreado que compre su periódico, un público al que, además, como él mismo no dice:

Le regala películas.
Yo creo que es degradante: a ira enerva a las personas, que se ven debilitadas en todos los sentidos. Los que la extienden se fortalecen. P.J. se fortalece con la ira que provoca. La ira es acrítica, irracional, destructiva, degradante, inicua, embrutecedora... Hace que se asienta ante aberraciones como si fuesen principios probados.
El propósito de P.J. no es informar, evidentemente. O al menos eso demuestra en este tweet.

Afortunadamente, se alzan voces ante esto. Pinche aquí el amable lector si quiere o confórmese con este fragmento que dejo aquí, y sepa a qué me refiero:
Quede así por hoy.

Y hoy una portada.

La portada es esta. Hoy es día 1 de marzo de 2012. El periódico es ABC. Las portadas de los diarios constituyen a veces una síntesis iconográfica que condensa su percepción de la actualidad. Hoy pongo la portada:

De su visión sobresale una intención acusatoria.

sábado, 25 de febrero de 2012

Un vídeo en Twitter (y otro al final).

El que piense que yo he exagerado un poco al afirmar en mi post de ayer que si 140 caracteres bien pueden disimular el analfabetismo funcional o el irracionalismo del pensamiento, podrá decirme que 140 tampoco dan para mucho más que para decir muchas más cosas de las analizábamos ayer a propósito de sendas intervenciones de Miguel Ángel Rodríguez y Federico Quevedo sobre la reforma laboral del Gobierno. Una cosa y la otra son ciertas: 140 caracteres son demasiado poco para cometer faltas de ortografía, falta de coherencia, fallos de cohesión y todos los disparates que haya habido y que quepa imaginarse. Asimismo, 140 caracteres tampoco permiten enunciar nada más y nada menos que lo que quepa dentro de esos 140 caracteres. Sin embargo Twitter facilita a sus usuarios la posibilidad de insertar enlaces o links, como dicen los entendidos, e incrustar fotos o vídeos que pueden verse sin salirse de la página de Twitter.
Miguel Ángel Rodríguez y Federico Quevedo en los tweets que analizábamos ayer (si quieren leer ese análisis, aquí se lo enlazo) podrían haber enlazado directamente el decreto del Boletín Oficial del Estado en el que se publicó la reforma laboral (si quieren consultarlo, aquí se lo enlazo) y así reforzar las aseveraciones que hacían en sus tweets (si quieren leerlas aquí se las enlazo: la de Miguel Ángel Rodríguez y la de Federico Quevedo). Si no lo hicieron fue por dos razones no excluyentes: 1) porque nada de lo que decían no reforzaba nada de lo que decía el decreto excepto en lo referente a su mera existencia; 2) porque maldita la falta que hacía que lo hicieran.
Pero ocurre a veces que un tuitero o tuitera (a saber: persona usuaria de Twitter) asevera algo que quiere reforzar con la necesaria remisión a la fuente, y así superar la limitación de los 140 caracteres que tantas cosas oculta al tiempo que tantas revela. Así, un vídeo como este (invito al amable lector o lectora a que lo vea):





Fue la fuente usada por Pilar García de la Granja en esta aseveración suya, de la que no hay duda de que es autora:


Es así cómo este vídeo ilustra la profundidad conceptual de estas madres-coraje. A la vista del vídeo y a la vista del tweet salta a la vista (repito) que profundidad conceptual es una ironía, e ironía puede ser, según la Real Academia Española,  burla, tono burlón o/y lo contrario de lo que se afirma. Es obvio -es decir: salta a la vista- que Pilar García de la Granja pretende calificar a estas madres con un remoquete cuyo sentido es diametralmente contrario a aquello que da a entender la expresión profundidad intelectual. Aquí se hace evidente -es decir: es obvio y salta a la vista- que todo lo relacionado con las dotes intelectuales es incompatible, en opinión de Pilar García de la Granja, con estas madres, que están irremisiblemente abocadas a la más absoluta ignorancia.
Arriba quedan el tweet y el vídeo para verificar si ello tiene algún fundamento.
Pilar García de la Granja es muchas cosas, pero declara en primer lugar ser madre cuando se presenta en su cuenta de Twitter:


Sorprende a un servidor que Pilar García de la Granja tenga este concepto de unas mujeres que ostentan la condición de madre, al igual que ella. Tal vez la sorpresa pueda un servidor mitigarla si considerase que en la mentada presentación aproximadamente un 50% del texto lo dedica a mostrar sus defectos y limitaciones, a saber: negada para lo tecnológico y sin intención de superarlo. A esto hay que añadir que su debilidad (advierta el amable lector que olvida, ignora o no le importa que en castellano sea obligatorio abrir y cerrar el signo de interrogación: "¿...?") es la economía. Habrá quien entienda, y con razón, que lo que quiere decir es que es económicamente débil, pero, dadas la pericia verbal demostrada hasta ahora y la idiosincrasia de Pilar García de la Granja, lo más probable es que esa debilidad esté relacionada más con otros aspectos para los que es oportuno mencionar este reciente tweet, también suyo:


Yendo al asunto que nos ocupa, las consideraciones que Pilar García de la Granja dedica a las mujeres del vídeo habrán de analizarse teniendo en cuenta una tendencia suya que consistirá bien en hacer de sus propios defectos y limitaciones un signo de distinción bien en pensar que sus propios defectos y limitaciones están presentes en todas las madres a excepción, claro, de la condición de ser periodista, liberal y directora del Telediario 1 de Intereconomía, que no es atribuible a nadie más que a ella, independientemente de que esto sea o no un defecto o una limitación.
Para finalizar este post tal vez debiera yo considerar cómo interroga la reportera televisiva de Intereconomía al alumno y a las madres, pero es evidente cómo lo hace, salta la vista y es obvio, aunque para esto precisamente tenía reservado este otro vídeo de la misma reportera, que cuya profesionalidad estriba únicamente en callar cuando la entrevistada habla, que no es poca cosa.






Este ha sido un ejemplo de cómo un tuitero o tuitera puede remitirse a una fuente, independientemente de que ésta confirme, desmienta o no tenga nada que ver con lo que se afirma.